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viernes, 11 de febrero de 2011

Entrevista a David Madrid, policía infiltrado en grupos ultras y experto en tribus urbanas

–¿Cómo se llama?
–Prefiero no decirlo. Digamos que David Madrid.
–¿Es ése su nombre real?
–No.
–¿Qué edad tiene?
–No puedo dar ese dato.
–¿De dónde es?
–Pon Madrid.
–¿Y por qué tanto misterio?
–Velo por mi seguridad.

David Madrid charla con un ritmo sosegado, mide con celo sus palabras y no pierde detalle de las notas que el periodista escribe en un  cuaderno. Motivos laborales, se excusa. Miembro de la Policía Nacional, este experto en movimientos radicales emergentes pasará los próximos días en Ceuta para impartir a 33 agentes un curso sobre tribus urbanas. Durante la conversación, controla los detalles. Su tranquilidad sólo la rompe el fotógrafo. “Nada de fotos, por favor”, pide Madrid. “Como mucho, sacad mis manos”.

–¿Qué es una tribu urbana?
–Pertenecer a una tribu urbana es hacer de ello una filosofía de vida. No por pertenecer a una de ellas uno es malo. Lo que se hace en ellas es socializar. ¿Qué buscan los chavales? Quieren descubrir un sentimiento de pertenencia del que carecen; sentirse importante dentro de un grupo (...). El problema es cuando la tribu urbana considera que la violencia es el camino.
–¿Y cuándo se da ese paso?
–Cuando un chaval de quince o veinte años empieza a identificarse con el grupo, va al fútbol y empieza a hacer lo que hacen sus amigos ultras, podemos decir que ha pasado la línea. Por ejemplo, cuando roba la bufanda de un aficionado rival.
–¿Son conscientes del paso dado?  
–No. Ellos creen que lo que hacen está bien, que es por el bien de la sociedad. Están felices, publican lo que han hecho, lo cuelgan en internet...
–¿Se cura esto con la edad?
–Antes pensábamos que sí. Creíamos que uno se sacaba novia y desaparecía de ese mundo. Ahora sabemos que no. Hemos detectado que los líderes de estos grupos violentos tienen entre 40 y 45 años, llevan más años en la calle y tienen más experiencia.
–¿Es un problema educativo?
–No. Eso es un cliché. Están formados, tienen trabajos y se convierten en ultras de fines de semana.
–¿A qué grupos pertenecen?
–Nosotros diferenciamos entre tribus violentas y no violentas. En las violentas, nos encontramos con los movimientos ‘skinheads’ (cabezas rapadas), tanto nacionalsocialistas como antifascistas. También hablamos de los antisistemas, los anarquistas y los okupas. Todos ellos están dando bastantes problemas. No sólo en España. Además, desde el año 2000, hemos registrado que bandas latinas intentan en España expandir su dominio (...). Desde su llegada, son los que más asesinatos, homicidios e incidentes han cometido (...). Y, sin duda, nos preocupan los movimientos de la música electrónica, los denominados ‘bakalas’, que se pasan doce horas consumiendo estupefacientes mientras bailan y luego se suben a un coche. Tampoco podemos olvidarnos de los movimientos ultras del fútbol.
–Hable de ellos.
–No son sólo de extrema derecha  del Real Madrid. En el Celta de Vigo, están los ‘celtarras’, que forman parte de grupos independentistas .
–Muchos directivos de clubes de fútbol les rieron las gracias durante años.
–Y aún lo hacen. Se les dan facilidades. Tienen un cuarto en el interior del estadio. Pasa en el Madrid, Celta de Vigo, Atlético, Málaga...
–¿Qué dicen desde los clubes?
–Que son una empresa privada, que dentro del estadio no pasa nada y que el problema está en la calle. Pero yo no quiero que sesenta tíos corran detrás de otro. Y eso pasa todos los fines de semana. Por ejemplo, en el último partido entre Osasuna Promesas (el filial del equipo navarro) y el Logroñés. Fueron desde Pamplona hasta La Rioja para atacarles con cócteles molotov. Eso hay que erradicarlo.
–¿Cuándo se dio cuenta la Policía de que tenía un problema con estos grupos violentos?
–Desde los años 80 nos hemos ido especializando poco a poco. También tras la muerte de Aitor Zabaleta, el aficionado de la Real Sociedad asesinado por radicales del Atlético. Le diré una cosa: el asesino salió hace tres años de la cárcel tras pasar ocho en prisión.¿Vale la vida de una persona sólo ocho años?
–En el año 2003, un libro, Diario de un skin, denunció la vinculación entre fútbol y violencia. ¿Está mejor la situación ahora?
–No. ¿Cuándo tendremos el próximo Aitor Zabaleta? Pensémoslo: ¿El otro día en Logroño? ¿O el otro con los hinchas serbios? Esto no es sólo un problema de España.
–¿Y cómo se puede actuar frente a todos estos grupos violentos?
–Primero necesitamos formación. Luego, ya podremos apostar por la prevención. Necesitamos estar presentes en las calles y una legislación específica. ¿Llevar una esvástica por la  calle qué delito es? Ninguno. No podemos calificar de delito de lesiones una pelea entre neonazis y ‘sarperos’.  No. Esos se pegan por pensar diferente.


http://www.elfarodigital.es/ceuta/sociedad/26166-los-directivos-de-los-clubes-de-futbol-siguen-riendo-las-gracias-de-los-ultras.html

martes, 18 de enero de 2011

David Madrid imparte un curso sobre "tribus urbanas" en la Comisaría de A Couña






agalega.info - Videos das noticias dos informativos da TVG


Un policía entre los ultras

Un agente que se infiltró en el grupo de radicales neonazis afines al Real Madrid imparte desde hoy un curso en el cuartel de Lonzas

En el fondo de un estadio de fútbol, en un concierto de grupos que ensalzan las ideas neonazis o en una reyerta callejera. Un policía que responde al nombre falso de David Madrid tuvo la oportunidad de infiltrarse en el grupo de radicales de Ultras Sur, formado por jóvenes de extrema derecha afines al Real Madrid. El agente narrará su experiencia en un curso que impartirá en el cuartel de Lonzas

PABLO LÓPEZ A CORUÑA Su trabajo puede compararse al de un actor de cine o de teatro, aunque, en su caso, un error de interpretación puede resultar fatal. Un agente especializado en tribus urbanas que se infiltró en el grupo radical Ultras Sur, al que pertenecen los ultras del Real Madrid, imparte hoy y mañana en el cuartel de Lonzas un curso en el que explicará a policías de la ciudad las técnicas que empleó para ganarse la confianza de tan peligrosos individuos y su experiencia durante los días en los que se hizo pasar por un violento y fiero neonazi.

David Madrid, nombre falso que utiliza este policía de la Brigada Provincial de Información de Madrid para evitar represalias de los grupos a los que engañó, no duda en situar a Ultras Sur como el grupo más peligroso con el que ha tenido que trabajar. Este agente ha tenido la oportunidad de presenciar con los ultras partidos de fútbol, de ir a conciertos de música que ensalza las ideas del nazismo e incluso de contemplar riñas con algo más que palabras entre grupos rivales.

Las palabras que David Madrid dedicará a los agentes en A Coruña servirán, entre otras cosas, para desmentir algunos de los estereotipos o clichés con que se suelen asociar a los aficionados más peligrosos y ruidosos de los campos de fútbol, así como a los miembros de todo grupo con ideas fanáticas que hace de la violencia su forma de expresión. "Hay que sacar la imagen de que todos son unos desarraigados. Nosotros vimos que muchos son personas con trabajo y con una vida estructurada que se convierten en ultras de fin de semana", expone Madrid, que añade que la mayoría ya no visten botas militares ni llevan la cabeza rapada.

Una prueba de que lo que dice el agente es cierto es el modo en que el propio David Madrid logró acercarse a miembros de Ultras Sur como paso previo a la infiltración. Fue en las aulas de la universidad y no en el Santiago Bernabéu o en un concierto de un grupo neonazi donde este policía comenzó a hablar con miembros del grupo. "Estuvimos meses preparándolo porque era bastante difícil. Lo hicimos a través de la universidad. Yo me matriculé en una carrera en la que sabíamos que había bastantes radicales y pude así acercarme a ellos y ganarme su confianza", comenta el agente policial.

David Madrid también quiere aclarar que el objetivo de estas infiltraciones o "trabajos desde dentro", como él prefiere llamar a sus misiones, no es tanto el de practicar detenciones como el de recopilar información de todo tipo: quiénes forman parte del grupo, quién los financia, a qué dedican su tiempo... En el caso de los Ultras Sur, el policía pudo comprobar de primera mano la relación entre los radicales del Real Madrid y las formaciones de extrema derecha, el negocio de la venta de camisetas y productos con los lemas y logotipos del grupo y la asistencia a conciertos de RAC -Rock Against Comunism o, en castellano, rock contra el comunismo-.

La satisfacción que consigue con cada uno de sus trabajos es muy grande, pero no todo es positivo. David Madrid comenta que un policía infiltrado en una banda debe asumir ciertos riesgos, como el de perder el contacto con su vida real. El agente explica que una de las mayores complicaciones de su trabajo deriva de la necesidad de intercambiar cada día dos papeles, el ficticio que representa cuando está con los radicales y el real que debe mostrar ante sus familiares y amigos.

"Es bastante difícil compaginarlos. Hay épocas en las que no hay relaciones estables y tenemos que asumir riesgos; unos riesgos que a los que hacemos este trabajo nos apetece asumir", declara David Madrid para dejar clara su pasión por lo que hace.

El fenómeno de los ultras y de las tribus urbanas no es exclusivo de Madrid y Barcelona, sino que, en mayor o menor medida, está presente en todas las comunidades españolas. El policía que ilustrará con sus conocimientos y con su experiencia a los que asistan al curso en Lonzas destaca que, dentro de las investigaciones de la violencia de los radicales, hay un grupo de la ciudad que, en palabras del propio David Madrid, merece un seguimiento especial: el de los Riazor Blues. "Seguimos con atención la violencia urbana en todas las ciudades y también en A Coruña. Tanto los Riazor Blues de A Coruña como los Celtarras de Vigo son dos grupos de atención. Como los Ultras Sur, también están influenciados por la política", explica.

El agente de la Brigada de Información tiene claro qué es lo que seduce a los miembros de tribus urbanas y grupos radicales cuando deciden pasar a formar parte de la banda: el sentimiento de formar parte de una gran familia cuyos miembros se apoyan entre sí. "Sienten que su gente responde y está siempre ahí", comenta.

http://www.laopinioncoruna.es/coruna/2011/01/18/policia-ultras/458078.html

sábado, 6 de noviembre de 2010

David Madrid imparte un curso sobre "tribus urbanas" a la policía de Pontevedra

Pocos policías nacionales, con nombre y apellidos, concitan tanto odio en Internet como David Madrid. Y además de frentes tan opuestas como pueden ser la extrema derecha y la extrema izquierda, los grupúsculos ultras y una parte de movimiento antiglobalización. Si unos otros no se pueden ni ver, sí que confluyen en su manifiesto odio hacia este agente.

Y todo por su labor como investigador infiltrado en este tipo de organizaciones. Una experiencia que ha volcado en obras como Tribus urbanas: Ritos, símbolos y costumbres o Insider: Un policía infiltrado en las gradas ultra. Además, hay quien afirma que es una de las fuentes privilegiadas de las que echó mano el periodista Antonio Salas para escribir Diario de un skin.

Con tales antecedentes, está claro que David Madrid era una de las mejores opciones para formar a los cerca de cien policías naciones y autonómicos que se prevé asistan, desde hoy y hasta este jueves, al primer curso de Tribus urbanas que organiza en Pontevedra el Sindicato Unificado de Policía (SUP). Desde esta central reseñaron ayer que esta iniciativa se ha marcado el objetivo de que los funcionarios de ambos cuerpos «puedan conocer más a fondo las nuevas tendencias ideológicas que, a menudo, derivan en comportamientos violentos».

Fenómeno en expansión
Además, desde el propio SUP reconocieron que este tipo de comportamientos violentos con un trasfondo ideológico concreto es un fenómeno que «está en expansión».

No en vano, las fuentes consultadas advirtieron que, lamentablemente, es hasta cierto punto frecuente que estas actitudes extremistas, sean de un color o de otro, se traten de enmascarar en deportes de masas. Así, recordaron que muchas gradas de campos de futbol son terrenos abonados para los movimientos ultra.

Además, asumieron que la coyuntura económica actual puede servir para fomentar determinadas actitudes, que definieron como «la violencia del odio».

Y en medio de este maremágnum de consignas, adoctrinamientos, ideologías y rituales se encuentran los cuerpos policiales.

El arte de la guerra
En este marco se sitúa este curso que parece seguir a pies juntillas aquello que dijo Sun Tzu en su Arte de la guerra: «Conoce a tu enemigo como a ti mismo y podrás luchar cien batallas sin ningún peligro de ser derrotado».

David Madrid, quien es definido como «investigador de movimientos radicales emergentes del Cuerpo Nacional de Policía», labor que compagina con su papel de profesor de la Escuela de Formación del Sindicato Unificado de Policía, tiene por delante un difícil cometido: trasladar su experiencia y conocimientos a los agentes que se citen en la residencia de estudiantes de Caixanova.

Por su parte, el SUP confirmó ayer que a la clausura asistirán, entre otros, el subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández, el comisario provincial, José Manuel Salgado, y el secretario general a nivel autonómico de este sindicato policial, José Freire.